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El último trenzador de Central Citani hila sus esperanzas para mantener su legado.

Por sus dedos Ceferino Choque García, de 62 años, mueve una serie de hilos maniobras que heredó de su padre, de su abuelo y de otros habitantes del altiplano. En cada trenzado está presente la herencia ancestral de su cultura la que teme desaparezca ya que no ha conseguido legarla.

Nacido en la localidad de Central Citani, pueblo ubicado a 5 kilómetros al oeste de Colchane en la región de Tarapacá de Chile, sostiene que el trabajo artesano difunde la cultura Aymara y permite trabajar sin tener que emigrar.

Puede confeccionar diversos tejidos, pero le preocupa la técnica del trenzado de la cual es el último cultor en Central Citani, que se utiliza para fabricar cordeles objetos con poca demanda que se consiguen a bajo costo de tiempo y dinero.
Hacer una onda para acarrear ganado llamado Körava rodea los 100 mil pesos debido al valor que implica fabricar la lana de los camélidos andinos (esquila, hilado, teñido, tejido y en algunos casos la costura). En su niñez la artesanía textil no era valorizada en dinero su valor era simbólico.

Actualmente Ceferino es presidente del Consejo Asesor Regional de Indap y usuario del Programa Desarrollo Territorial Indígena que ejecuta el municipio de Colchane, instituciones que han apoyado su emprendimiento artesano cuyos trabajos se pueden solicitar a su fono +56988328512.
¿Cuál es la labor artesanal que realiza don Ceferino?

Trabajo en una onda que se llama körava que es para el uso ancestral diario de pastar los llamos. También trabajo en intentar enseñar, pero los jóvenes nunca aprenden, no ponen atención eso es una triste historia, quedo como el único trenzador en Citani, es triste la vida que estamos llevando, cuando yo parta de la tierra al cielo esto se queda y nadie va a saber.”

¿Por qué se debe legar este conocimiento?
Es importante porque es un conocimiento ancestral, para la sociedad es agradable mostrar su cultura. Antiguamente con esto los abuelos se sustentaban hoy nadie toma ese valor, si se vende artesanía los ingresos aumentan sin necesidad de tener que buscar trabajo lejos, trabajar en casa es hermoso”.
¿Quiénes le enseñaron a usted?
Cuando niño de mi padre y mi abuelo. Después yo aprendí hacer otro tipo de trenza con un “tío” (nombre que se da a los adultos mayores en Colchane), su técnica ocupaba de 5 a 6 hilos. Yo lo miraba veía como movía algunos hilos y mantenía detenido otros, así durante días practicaba hasta que aprendí”.

¿Qué productos se puede fabricar con la técnica del trenzado?
Uno es el “tica” que es una soga de cuatro esquinas de ocho hilos para lazar los llamos, después tenemos la soga de cinco hilos para cargar los llamos o los burros, también se puede hacer el “tica mullitumo”, esta es una soga con diseño de ojitos de perdiz que se utiliza para rituales de ceremonias relacionados con los llamos”.

¿Qué cree usted que se puede hacer para que el legado del trenzado no se pierda?
Creo que diversas instituciones de Gobierno como Indap, Cultura o Conadi deberían hacer proyectos de enseñanza orientados a los jóvenes aymaras para que puedan aprender y mantener la tradición, si no hay cursos nadie se interesa. Si se aprende bien el trenzado la gente puede conocer el producto y permitir ingresos a las familias.

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