Noticias Regionales

Niñez: una historia contada en varias épocas

Juanito es despertado por fuertes zamarreos, mientras intenta abrir sus ojos, sus oídos agudos se atormentan con el zafarrancho de combate, todo el mundo se mueve y grita. Él se encuentra ausente recordando ese entretenido juego con balón con el que llegaron los marinos ingleses a su natal Valparaíso.

Los más grandes ofrecen brebajes y le exigen, a él un niño de 12 años que aún no entiende cómo llegó ahí, que sea un hombre valiente y enfrente sus miedos. Mientras su ausencia es rota por la explosión del primer cañonazo, obligándolo a cerrar los ojos.

Al abrirlos nuevamente la historia avanza y está en 1910. Hoy Juanito deberá por primera vez a sus 12 años ir a la faena, para ello se levantará todas las mañanas a eso de las 6 a.m. Cuando en la pampa aún el agua se encuentra escarchada por el frio.

Se acabaron las aventuras y las pichangas con los amiguitos, hoy deberá estar durante 12 horas tomando con sus manos las rocas que su padre machaca para transportarlas hacia el chancado, caminando ya al punto de la alucinación. Con una pesada roca en las manos, Juanito cierra por un instante sus ojos.

Al abrirlos escucha el sonido de trompetas, cajas, platillos y bombos acercarse. Él con su camiseta de San Lorenzo y sus pantalones cortos se encuentra con los amigos de la cuadra, esperando el paso de una caravana de dragones del cual emanaban golosinas y dulces que los niños y niñas tomaban a su paso, es el balón con el que se acompañan los niños en medio de la calle, la corta espera entre una caravana de pascueros y otra.

Pero Juanito a sus 12 años no solo ha sido un pequeño hombre o un alegre niño también es un devoto de sus padres, la Chinita y el Lolo, entre otros patrones andinos quienes en sus fiestas patronales reúnen la familia extensa de Juanito. Él y sus amigos crecen al ritmo de las bandas de bronce, a su corta edad ya sabe de salto de diablos, cadenas de morenos y de pichangas en las polvorientas.

Hoy, a sus cortos 12 años, a Juanito le toca vivir una época difícil para la aún muy joven niñez.

Juanito se ve en la necesidad de enclaustrarse en su hogar, se ve obligado a entender que ya no puede abrazar o consolar a sus amigos, que jugar tal vez ya no sea lo mismo. Este año ha logrado que nuestros niños y niñas extrañen sinceramente a su escuela y sus profesores.

Pero Juanito es un niño resiliente, a los niños siempre les ha tocado serlo, la historia ha tenido a nuestros niños y niñas como acompañante de los protagonistas de la historia. Juanito incluso en sus momentos más solitarios ha contado con su imaginación, la pared y su balón.

El balón no solo es un juego, no solo es una distracción de los deberes, también es un verdadero compañero con el cual se pueden liberar las frustraciones, puede desafiar el ingenio o ser el motivo de las alegrías de un niño y también de una niña. El balón apoya el desarrollo de la coordinación, la agilidad, la fuerza, incluso la capacidad de desarrollar estrategias.

Por último, el balón es un compañero sano y leal del cual no debemos temer y que permitirá a nuestros niños y niñas en un futuro cercano conocer a otros amigos, pues el balón no es celoso.

Andrés Carmona
Coordinador Regional Tarapacá
Fundación Fútbol Más

Categorías:Noticias Regionales

Tagged as:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s